Malbec
A pesar que se la conoce en los diferentes países vitícolas con el nombre de Cot, en Argentina su denominación corriente es Malbec o "uva francesa". Según diversos autores sería originario de la zona de Quercy y de Cahors (Francia). Fue introducida a mediados del siglo pasado por el Aimé M. Pouget porque lograba una notable adaptación, especialmente en la zona pedemontana irrigada por las aguas del río Mendoza. Su crecimiento fue espectacular ya que su superficie llegó a ocupar más de 50.000 hectáreas. Los viñedos de esta variedad constituyeron un agro-ecosistema particular ya que se cultivaba con alta densidad (5.500 plantas por hectárea), conducida en espalderos bajos de 1.5 m de altura con tres alambres con poda Guyot doble modificación bordelesa, irrigación superficial y en pendiente. Los vinos producidos de estas uvas conformaban entonces un producto tipificado, que dio lugar a la creación de la primera denominación de origen argentino: Luján de Cuyo.
El Malbec es un cepaje poco plástico, exigente en condiciones ecológicas y en manejo del viñedo y que no reproduce sus bondades enológicas en todas las regiones.
Con respecto al clima, requiere especialmente de una buena amplitud térmica con noches frescas. Es más sensible que el Cabemet Sauvignon a las altas temperaturas nocturnas. Respecto a las temperaturas diurnas lo ideal es que la media máxima no supere los 30 C en los meses de maduración de la uva. Cuando la temperatura supera este valor disminuye la intensidad colorante y los polifenoles totales.
Estas condiciones climáticas se encuentran en algunas regiones de Mendoza y sería una de las causas de la gran difusión que tuvo en esa provincia.

Organolépticamente se caracteriza por un color intenso con matices violetas. Los descriptores aromáticos más citados son ciruela, frutos rojos, tinta, anís.
A veces se presentan notas herbáceas generalmente cuando las uvas provienen de cepajes desequilibrados. El manejo vitícola debe tener como meta la eliminación de este carácter vegetal que suele estar asociado con gustos amargos y rápida evolución del vino.
Es apto para la elaboración de vinos rosados, aprovechando el carácter frutal de los mismos. En la boca se caracteriza por sus taninos suaves, bien maduros y en general por un sabor ligeramente dulce. Envejece muy bien y se ve favorecido con la crianza en barricas.
Si bien el vino Malbec se ha transformado en el vino tinto típicamente argentino es necesario consensuar normas para su elaboración, como madurez de la uva, tiempo de maceración, tiempo de crianza en barrica y en botella. Igualmente en el ámbito vitícola se debe hallar el manejo de viñedo más adecuado. Igualmente es necesario definir las características de los vinos Malbec producidos a partir de diferentes clones.

 


  Malbec

Cabernet Sauvignon

Integra -sola o acompañada- la mayor parte de los vinos finos argentinos de más alta calificación. Es una cepa difícil, nada fácil de domesticar. Con la edad acrecienta su bouquet y atenúa su natural astringencia, que procede de un alto contenido de tanino. Requiere una cuidadosa elaboración, pero los resultados que se obtienen justifican esa dedicación. En Francia es la principal cepa de la zona de Burdeos. Esta cepa produce los mejores vinos del Medoc. Sus aromas recuerdan a la pimienta, cassis, fresas y algo de regaliz.

Cabernet Franc

Una variedad un tanto más rústica que la anterior, pero muy útil en cortes, para darles intensidad y color a sus acompañantes. Tiene también aromas a pimienta, frambuesa y violeta


Cabernet Sauvignon

Tempranillo

Es una variedad bastante difundida en Cuyo, que h últimamente está siendo revalorizada por los winemakers y buscada por las bodegas en relación con exitosas exportaciones de su vino. Aunque no se dispone de antecedentes precisos sobre su arribo al país, ha sido identificada con el importante cepaje español conocido como Tempranillo, Cencibel, Tinto del País o Tinto Fino.

Pinot Noir

Es la cepa con la que se elaboran los mejores vinos de la Borgoña francesa. En nuestro país su cultivo se va extendiendo (hasta hace poco había escasas hectáreas plantadas con ella). Los gustadores y conocedores argentinos están aprendiendo a valorar esta cepa, que puede producir vinos de singular calidad. Los expertos recomiendan destapar con bastante anticipación los vinos elaborados a partir ella, para que se oxigenen y adquieran la plenitud de su peculiar paladar.
En Francia, aparte de la zona borgoñona, se cultiva en Champagne (ya que elaborada en blanco integra el vino base de las mejores champañas francesas), en Alsacia y en el centro del valle del Loire. Huele a cerezas, cassis, frambuesa, cuero y regaliz.



  Pinot Noir

Barbera

Proviene de la zona del Piamonte, en el norte de Italia. En nuestro país se cultiva cerca de San Rafael, al sur de Mendoza, zona de buenos vinos. Da un producto de buen color y cuerpo pero con escasa elegancia. Se trata de una uva muy utilizada para cortes.

Syrah

Su origen está aún en discusión. En el país galo es la base de los vinos de la zona de Cates du Rhone e interviene en el corte del famoso Chateauneufdu
Pape, quizás el de mayor renombre fuera de Bur- deos y Borgoña. En nuestro país, varias bodegas la elaboran como varietal con resultados muy halagadores.


  Syrah

Sangiovese

Cepa típicamente italiana, es la que da origen al famosísimo Chianti. En nuestro país se da muy bien.
Es una cepa de bajo costo y buen rendimiento por hectárea. Logra vinos frescos, sin mayor compromiso con la calidad enológica buscada por los conocedores.

Merlot

Es un cepaje muy distinguido y genéticamente es pariente de la Cabemet Sauvignon. Produce vinos varietales de notable finura y personalidad, pero, por lo general, integra con Cabemet Sauvignon y Malbec un corte que es tradicional en los grandes vinos de Burdeos. Una cepa sutil, pero con un cuerpo nada desdeñable. Logra óptimos resultados en la Zona Alta del Río Mendoza, en Cruz de Piedra y en el Valle de Uco. También se obtienen excelentes productos en el Al to Valle del Río Negro.


 Merlot

Bonarda

Ocupa amplias áreas de viñedos, y se destina cada vez más a la elaboración de vinos de calidad. No ha podido ser identificada con ninguna de las Bonardas italianas y en cambio P. Truel la halló igual a la Corbeau, nombre que estaría oficialmente aceptado. Pero como se trata de una variedad demasiado importante y conocida localmente como Bonarda, es difícil modificar esa denominación popular.

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Torrontés

Quizá sea la cepa más distintiva de nuestros vinos -incluyendo blancos y tintos-, ya que Argentina es prácticamente el único país que la produce y por la cual nos identifican en el mundo.
Existen tres tipos: riojana, sanjuanina y mendocina. Con la variedad riojana, la más representativa, se elaboran los Torrontés de Cafayate (Salta) y; por supuesto, los riojanos. Los vinos elaborados a partir de esta cepa han obtenido numerosos galardones a nivel internacional. Su sabor, tan diferente al de otros blancos, ha seducido a los catadores de muchos países.

Chenin
Es la más extendida de las variedades finas blancas. En nuestro país esta cepa logra muy buena calidad y a partir de ella se obtienen vinos pálidos, elegantes, de singular finura.
Algunos expertos opinan que Chenin y Pinot de la Loire son dos denominaciones para una misma cepa. Otros sostienen que son hermanas parecidas, pero no gemelas.
La cepa procede de Francia y es la más genuina representante del Valle del Loire. Se detectan aromas a membrillo, tilo, clavo de olor, canela y avellana.

 


 

Semillón

Durante mucho tiempo esta cepa fue menospreciada en nuestro país porque se daba ese nombre a vinos de baja calidad, pero indudablemente se trataba de otra uva o de una pésima elaboración. Hoy, sin embargo, se la reconoce por la calidad de los vinos elaborados con ella. Particular plenitud logran los de la región de Río Negro.
Los franceses dicen que esta cepa singular genera aromas a acacia, limón, tilo, verbena y palta.

Chardonnay

Se la considera la de más alta jerarquía entre sus congéneres. Se utiliza para elaborar los más finos varietales blancos y suele ser la base de algunos blancos genéricos y de los más relevantes champañas locales. Produce vinos ricos, equilibrados, con buen aroma y sabor y notable persistencia.
En Francia, que es su país de origen, se opina que su sabor y sus aromas recuerdan a la manteca fresca, las avellanas, las almendras al horno y también el pan tostado. Integra fundamentalmente los vinos de denominación Chablis.
En nuestro país se obtiene muy buena calidad en los cultivos existentes en la Zona Alta del Río Mendoza, en el Este Mendocino, en el Valle de Uco y en la zona de San Rafael. También es excelente la que se produce en el Alto Valle del Río Negro.


  Chardonnay

Riesling

Proviene de Alemania y de la Zona de Alsacia, en Francia. Los vinos elaborados con ella tienen un aroma inconfundible y suelen mostrar un suave dulzor natural que los hace muy elegantes.
Tiene aromas de canela, ananá y también limón.

Sauvignon ó Sauvignon Blanc

Luego de la Chardonnay es la variedad más fina. Se prefiere cosecharla no muy madura para conservar su acidez, la que le confiere particular sequedad.
El origen de la cepa es también Francia; se la cultiva en el Loire, en el Bordelais y en el sudoeste de la tierra gala. Suele adquirir un dejo ahumado muy apetecible. Además se detectan perfumes a cassis, valeriana y algo de almizcle. También suele presentar lo que los franceses llaman "pierrea fusil", que es el olor que produce la yesca al surgir la chispa que generará el fuego.


  Sauvignon Blanc

Traminer

Esta cepa procede de Alsacia. Hay poca producción en el país.
Son cepas aromáticas; los expertos coinciden en percibir aromas a rosas, acacias, violetas y jazmines, junto al marcado bouquet especiado.

Ugni Blanc

Se la utiliza en numerosos cortes de vinos blancos e integra el coupage de muchos vinos base para la elaboración de champaña. En Italia se la conoce como Trebbiano y en Francia como Saint Emilion Blanc. En las champañas se la utiliza para levantar naturalmente el índice de acidez.
Da vinos vivaces y ligeros, pero poco aromáticos.


 

Pedro Giménez

La cepa que se cultiva en la Argentina bajo este nombre no es igual a la que producen otros países.
Difícilmente se la utiliza sola, aunque algún bodeguero se jacta de producir un excelente varietal con ella. Aquí se la emplea como base para la elaboración de vinos tipo jerez o manzanilla, que en su lugar de origen se hacen a partir de la cepa Palomino, que no existe en la Argentina.

Viognier

Originaria de la actual Bosnia, se cultiva desde antiguo en Francia, en el valle del Ródano, donde se elaboran con ella los vinos de Condrieu.
Su implantación en nuestro país comenzó en 1993. En los terruños argentinos la Viognier se muestra típica y atractiva, con aromas intensos a frutas tropicales y frutas de carozo. Su sabor pleno es además peculiar, con un dejo untuoso, mantecoso, incluso cuando no fermenta en roble.

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  Viognier